Desde las gradas (especial para la I Gala del Deporte)

En primer lugar, quiero daros a todos las gracias, ya no solo por haber acudido hoy y apoyarnos en esta nueva iniciativa, la cuál, espero se convierta en un acto que sea una fecha marcada, ya no en rojo, sino en burdeos en nuestro calendario del año de nuestro colegio, sino por la entrega y el esfuerzo que hacéis para que esto sea posible todos los días del año.

Hoy hacer desde las gradas, tiene mas sentido que nunca.

Todas las temporadas son importantes, sin embargo, desde el comienzo, esta se ha convertido en la mas especial de todas para mi. Sin ir mas lejos, la comencé siendo el hijo de Pepe, y he llegado al final, convertido en el padre…siempre pienso que dentro de una temporada se condensa una vida entera, y en esta podemos decir, sin miedo a equivocarnos, que hemos estado a la altura, la podemos dejar ir, con ese recuerdo de satisfacción de haber cumplido con nuestro deber, y de haberle dado el homenaje que se merece con esta gala.

Cuantas veces habremos oído a los equipos que vienen a jugar por vez primera a nuestro colegio….”!Que grande es esto!”, “Y donde están los campos”, y una vez que han llegado hasta aquí arriba…. “Bff, que cuesta!,”, en mi opinión, un camino perfectamente preparado, para que nuestros rivales, lleguen ya cansados al comienzo de partido y partamos con ventaja, pero de lo que nunca ha hablado nadie es de lo contrario.

Alguien se ha parado a pensar alguna vez, lo largo, complicado y cuesta arriba que se le hace a un entrenador, cuando la cosa no ha ido del todo bien, y el partido ha salido del revés, el camino hasta la calle. Ese estado de enfado es disimulado, pero os reconozco que por lo menos en mi caso, rumia con mucha fuerza en mi interior. Eso sí, nunca olvido que de pequeñito, siempre mi madre me dijo….tu tranquilo, cuenta 10, y verás como se te pasa.

Pues desde el campo verde, arranco a contar, y cuando giro la Virgen, cuento 1, y en ese momento, me cruzo con un amigo, que además es entrenador, que me hace recordar que el carácter familiar de esta santa casa, no se ha perdido con el paso del tiempo, y que me dice que no pasa nada, que siga adelante. Pocos lo saben y menos se lo imaginan, pero gran parte de la culpa de que esto hoy merezca tanto la pena, se debe a dos chicos de futbol sala, que hace no tantos años, en una buhardilla o en un coche aparcado a las tantas de la mañana, imaginaron que esto era posible, y pusieron las bases de lo que hoy, es una realidad. Al final, amigo Doblas, creer y crear, están apenas a una letra de distancia, y nosotros creimos que siempre tenían que ir en la misma frase que Asunción.

Agradecido, sigo la cuenta….2, y bajando los escalones, me aborda rápidamente un padre, que como todos los viernes o sabados del año, ha estado el primero viendo cada partido, y te alienta a seguir, a que no te desanimes….que importante es para un niño ver a su padre o su madre, siempre cerca a pie de pista, disfrutando con el hecho de ver jugar al pequeño, o al grande de la casa, es lo que me viene a la cabeza, aquí nunca te falta un apoyo en estos padres.

Sin embargo, el golpe de hoy, ha sido fuerte, y cuento 3, sigo adelante el camino, y llegando a la altura del gradas, veo a un grupo trabajar, pero no con su entrenador habitual, reparo en que esta enfermo, y recuerdo, que a pesar de enterarme apenas un rato antes de la hora del entreno, no me ha costado encontrar a la persona que lo sustituya, que sin apenas descolgar el teléfono, ya estaba solucionado…..solidaridad, compañerismo….que grupo de entrenadores tengo, que orgullo, y cuando estoy llegando al 4 de mi cuenta de redención, giro la cabeza a los campos de mini, y me fijo en que, la pista esta vacía, pero hay un bote de balón, que llama mi atención. Sola, casi en la oscuridad, ahí la tenemos, esa niña que hace apenas un año no sabia ni casi en que consistía el baloncesto, pero que un día, decidió apuntarse, que lo hace en principio por estar con sus amigas y que aunque las demás lleven ya unos años jugando, ella quiere engancharse, y que a día de hoy, gracias a su dedicación, a su sacrificio e ilusión, ahora vive para esto, y que no le ha parecido suficiente el entreno, y decide quedarse un ratito mas…..entrega.

Y cuando llega el 5 a mi cabeza…..”Hola Josecabra”…..así todo junto. Son unos pequeñitos, que llevan desde primera hora de la tarde, con un balón, con un palo, llenos de arena porque han rescatado balones del monte, se han bañado en la fuente, han comido perritos, han jugado un ko contra entrenadores, han echado un rápido contra niños 5 años mas grande, han llorado y finalmente, han visto jugar a su hermana, primo, amigo o incluso padre o madre. Y todo esto, un día que no tenían partido, y generalmente, lo han hecho por cuenta y riesgo. Conseguir que el patio del colegio, sea para un padre como la extensión del salón de su casa, donde sabe que va a estar su pequeño feliz y al cuidado de todos, es un logro de esos intangibles que tanto gustan. Colegio como segunda casa.

La verdad es que la derrota ya se me va alejando, pero sigo la cuenta y llego al 6, y es cuando abro el móvil para ver que hay de última en el chat, y aparte de ver al grupo de padres retransmitiendo y sufriendo aunque no han podido venir a verlo hoy, me leo el mensaje de mi presi, que se ha acordado de mi partido, y me ha deseado suerte porque no podía venir, y ver como te hace sentir en apenas unas palabras, que pase lo que pase hoy, no cambia nada del trabajo que se hace, que una canasta mas o menos, o un gol en mi caso, no va a influir, te das cuenta, que lleva razón como siempre, que cambiar el sentido de nuestro trabajo porque pegó en el poste en vez de entrar, no tiene sentido, que hay que creer en uno mismo, en lo que hace, y me lo dice, la persona, que hace unos años, cuando mas dudas había, decidió apostar por llenar las pistas de niños haciendo deporte, antes de querer llenar una sala de trofeos….finalmente, ambas cosas se consiguen, pero en este caso, el orden de factores, si que altera el producto.

Cojo aire, y ya cuento 7, y me cruzo en portería a Pepi, que me regaña, porque es tarde, y hay coches dentro, o porque han venido a traerme un paquete y no le cojo el teléfono, siempre te sonríe, es una regañina de mentirijilla, y entrar por el colegio, es encontrarte a Salva, la voz del AMPA, y me para un segundo, para decirme que ok a la gala, que ok a la escenario, que ok a los entrenadores, que ok a todo en definitiva, que nunca tendremos en suficiente valor al AMPA de nuestro colegio, que si importante es hacer cosas, mas lo es que te dejen hacerlo, que crean en uno para dar pasos, y desde aquí, deciros bien claro, que si hoy celebramos algo, es por ellos.

Pues nada, llego al final de la cuenta, y sí, es cierto que paso rápido por el 8 y el 9, porque ya, tengo muy lejana esa derrota, que hace apenas 7 números me parecía lo peor que me había ocurrido, y esa pendiente que arrancaba cuesta arriba, gracias a todos los que forman esto, es simplemente un paseo. Eso sí, a la altura de la majestuosidad de nuestra capilla, junto a la puerta, siempre la comunidad religiosa. Mujeres que viven habitadas en el morado, encerradas en el paraíso y que además, tienen la grandeza, de abrirnos las puertas del mismo, ya sea al alba o al ocaso mas oscuro.

Que generosidad, darte las llaves de su casa, , sin condiciones, cuando y como queramos, y lo hacen personas que dedican su vida a creer, y como dije al principio, esta a solo una letra de distancia de crear, al igual que Pepe y papá. Va por ti.

Muchas gracias.

Jose Cabra
Publicado el 29 mayo de 2016.